Caminar en La Sierra de Francia, blog de senderismo

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde


Ubicación: Miranda Del Castañar (también se puede salir desde Villanueva Del Conde y casas rurales Caño Chico y La Fuente).
Recorrido: 10 km. Circular (Existe una alternativa circular de 2 km  a esta ruta que permite quedarse en los alrededores de Miranda)
Duración: 4 horas.
Dificultad: Media-alta.
En el Camino: Visita con cita previa de la bodega ecológica Cámbrico, en Villanueva Del Conde.


mapa camino de los prodigios

Para ver el mapa en Google Maps, haz clic en la imagen.


 

Miranda Del Castañar

Es sin duda el segundo pueblo de obligada visita después de La Alberca. Hay incluso quien dice que le da mil vueltas. Este pueblo fortificado adosado a su castillo tiene las calles más estrechas y más empinadas de toda la Sierra De Francia. Está plagado de casas señoriales con impresionantes blasones.

Villanueva Del Conde

Conjunto-histórico desde 2015, tiene unas características muy interesantes y curiosas. La parte más antigua del pueblo se compone de casas adosadas las unas a las otras, formando un recinto rectangular defensivo que abriga a huertos sólo accesibles desde las casas o desde algunas «callejinas» que fácilmente se podían cerrar. Más que un uso defensivo de la población, parece que tal estructura servía sobre todo para guardar el ganado y protegerlo de las alimañas. Villanueva posee también un conjunto de soportales de mucho valor arquitectónico.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Villanueva Del Conde, cerca de la bodega Cámbrico. Se puede apreciar su estructura defensiva con los huertos en el medio.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Las piedras de colores de una de las obras, sembradas por algún Pulgarcito.

Recorrido, paso a paso…

El Camino de Los Prodigios es una de las 4 propuestas de senderos con Arte en la naturaleza (Land Art) de la Diputación de Salamanca. Iremos analizando su interés paisajístico pero también artístico. Licenciado en Bellas artes y profesor de Artes Plásticas en Francia, creo que puedo dar mi humilde opinión al respecto…

Lo que bajas, tienes que subirlo después. Eso es lo que tiene la Sierra. Los 300 metros de desnivel entre Miranda y Villanueva, y un recorrido tanto con sol como sombra, hacen recomendable disfrutar de esta ruta en momentos de menos calor. De todos modos, Villanueva tiene, a parte de sus bares, varias fuentes de agua potable donde repostar a medio camino.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Viejo y estrecho camino empedrado.

El trazado nos hace pasar por tramos de antiguos y estrechos caminos empedrados que discurren entre viñas cultivadas y bosques de robles y madroños que antiguamente lo fueron. Hay que tener en cuenta que hace menos de un siglo, todo el paisaje que ahora se divisa entre estos pueblos eran paredones cultivados de olivos y viñas, que el bosque se va comiendo inexorablemente a medida que la comarca se despobla.
La primera parte, la subida hasta Villanueva, se hará principal y afortunadamente en el bosque. La segunda, bajando hacia los murmullos del Río Francia con Miranda detrás, nos ofrecerá unas vistas estupendas sobre la Sierra, con las siluetas lejanas de Cepeda o Monforte.
La guinda será la ultima subida que nos conduce desde el Rio San Benito, afluente del Rio Francia cercano, hasta la muralla de Miranda del Castañar, pasando por la ermita de la Virgen de la Cuesta.
El 07 de septiembre de cada año, entre dos luces, tiene lugar en este lugar especial la Procesión de los Candiles.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Caminando hacia Miranda Del Castañar.,

El camino de los prodigios, a pesar de su nombre, es para mí la propuesta más floja en su conjunto. Entre los tres primeros caminos de la Diputación y este último ha pasado la crisis por medio, y eso se nota. Con un presupuesto reducido a casi la mitad (unos 45.000 euros) y un recorrido más largo que los demás, han tenido que usar todo su ingenio para rellenarlo de intervenciones en numero suficiente: Propuestas minimalistas para unos, propuestas de pequeños tamaños o hechos con materiales de bajo coste para otros.

Alfredo Omaña

Ha sembrado la ruta de unas cuantas camas de acero inoxidable o de hierro, de aspecto hospitalario (o inhospitalario según se vea), que podrían interpretarse como una alusión a los recortes de la sanidad pública (En nuestro caso el SACYL que podría haber suministrado gratuitamente al artista, unas cuantas camas de las que ha cerrado en Salamanca). También podría ser un guiño al arte serrano de reciclar cabeceras y somieres de camas para vallar las fincas. Pero parece más bien una invitación a descansar, a soñar..o a echar a correr.
Algunas, vestidas de telas de lana (¿telalañas?) y cubiertas de rocas y musgo, logran confundirse en su entorno con un evidente toque poético. Otras dotadas de patas altas podrán servir de refugio a alguna cigüeña despistada. Unas cuantas, a modo de tiestos, acompañan un árbol o simplemente, crían malas hierbas. Algunas, como abandonadas a su suerte en el borde de una pista, parecen esperar uno de los chatarreros que recorren la comarca.
Desde luego, estamos delante de la típica propuesta conceptual cuya estética minimalista es discutible en ciertos lugares tan bellos… que se valen por si mismos.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Félix Curto

Nos propone adentrarnos en un mundo dorado situado entre el País de las maravillas y Parque Jurásico. Con una intervención mínimalista, nos indica formas de animales que la naturaleza fabricó: Un pez y un dragón cuyos huevos quizás sean los que nos encontraremos de camino.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

 

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Nos facilita también unos bancos para contemplar y descansar. Pero también para meditar unas frases que les acompañan. Una citación de Unamuno nos invita a reflexionar sobre la cultura y la naturaleza, los libros y los arboles y porqué no, sobre el arte y el paisaje. Otras frases son sacadas de canciones de Neil Young o de los Rolling Stones.
Sentado en mi «banco de pensar», mirando la sublime vista de Miranda del Castañar que me ofrece, me pregunto: ¿No tiene la Sierra de Francia suficientes cantares donde buscar la inspiración?

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Muchas de sus diminutas setas o bellotas que ha sembrado a lo largo del recorrido solo serán descubiertas por el caminante que demostrará una concentración y atención imperturbable.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Una chantarela a tamaño real.

En varios puntos, unos móviles sonoros comprados en el IKEA más cercano pretenden hacerse pasar por obras de arte. El ready-made (objeto manufacturado) puede ser una opción, pero uno espera que cambie la función del objeto, o que su uso nos sorprenda (como la colocación por ejemplo de decenas de ellos que provoquen una sinfonía del viento). Aquí nada. La única sorpresa es constatar como el cartel para anunciar la obra sonora y su autor ha costado más que la obra misma.

Pablo S. Herrero

Es un artista que ha elegido la pintura como medio para sus intervenciones. Su trabajo consiste en camuflar edificios que a veces desentonan con su entorno, como la horrorosa bodega cooperativa de Villanueva construida en los años sesenta que se introduce sin ningún pudor en los históricos huertos centrales y cuyo destino más certero sería un futuro derrumbe para devolver al casco antiguo su aspecto original. El patrón que utiliza (siluetas de arboles negro sobre verde) podría recordar de lejos el camuflaje militar. La diferencia está en el tono de verde utilizado, y los motivos que buscan ser todos únicos y distintos.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

Marcos Rodriguez

Hijo de Villanueva del Conde, este pintor-escultor-artesano no cuenta sus horas para adentrarnos en su rico y complejo universo de entrelaces y formas vegetales que se asemeja al estilo modernista o «art nouveau». Sus dos obras hacen referencia a sus recuerdos sobre unos lugares que conoce muy bien por haberlos frecuentado toda su vida.
Es toda la diferencia entre un modesto artista local enamorado de su tierra que intenta hablarnos de ella, y otro de «proyección internacional» que pone su obra aquí como la podría haber puesto en cualquier otra parte del mundo.

El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde
El camino de los Prodigios: Miranda del Castañar-Villanueva del Conde

 A modo de conclusión: Algunas claves para entender el arte contemporáneo.

¿Que es el Land Art?

La noción de Land Art se desarrolló en Estados Unidos al final de los años sesenta. Viene de una concepción minimalista de la escultura que rompía con una tradición decorativa y se insertaba dentro del gran movimiento de No-arte que dominaba el arte contemporáneo entonces. Denunciando una economía de mercado, quería huir de sus cauces oficiales como los museos o las galerías. Se asociaba a una consciencia ecologista del territorio y a un redescubrimiento de las culturas arcaicas. En esos aspectos, se situaba en la continuidad de la tradición romántica del paisaje en el siglo XIX.

Sus representantes más conocidos son Robert Smithson, Richard Long, Robert Morris, Dennis Hoppenheim, Christo y para España el vasco Ibarrola.

landart

Richard Long

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Robert Morris

  ¿El Land Art como reclamo turístico?

Nada nuevo bajo el sol.
En numerosos lugares (como por ejemplo Arte en la Tierra en Santa Lucía de Ocón en la Rioja) certámenes organizados por asociaciones o instituciones se han convertido con el tiempo en destinos turísticos temporales o permanentes, con las consiguientes repercusiones económicas para las comarcas donde se encuentran.

Un buen ejemplo de ello, que conozco bien por encontrarse cerca de mi lugar de origen en Francia, es el «vent des forêts» (el viento de los bosques). En una zona próxima a Verdun, cruelmente castigada por la primera guerra mundial, donde no queda nada sino cementerios militares, donde la tierra fértil ha sido removida por los millones de obuses allí arrojados. Nació hace 30 años de una asociación, la idea de organizar concursos y encuentros artísticos. Los artistas trabajan altruistamente a cambio de alojamiento, comida y buenas juergas , y tener todo el material para realizar su proyecto. Las obras quedan allí, dispersadas sobre hectáreas de bosque, atrayendo en la zona a miles de visitantes donde antes nadie se hubiera parado sino para visitar la tumba de un abuelo o los restos de la terrible contienda.

La propuesta de la Diputación de Salamanca es bien distinta y parte de un razonamiento inverso: Pretende utilizar el arte para fines exclusivamente turísticos, introduciéndole por caminos y lugares cargados de historia. La apuesta es atrevida y es normal que provoque polémicos debates, pues muchas obras expuestas no soportan la comparación con entornos únicos que por si solo son obras de arte y donde cualquier intervención puede interpretarse como un sacrilegio.

Cuando el arte se vuelve elitista.

A lo largo de esos 4 artículos sobre los senderos de la Diputación, he dado mi sentir sobre las obras que el caminante se va a encontrar. Esas opiniones, como en cualquier tema, son rebatibles y debatibles. No pretendo tener la ciencia infusa, y menos en un ámbito tan subjetivo como es el arte.
Pero siempre tenemos que tener un criterio propio y no dejarnos acallar por el discurso oficial (en arte como en todo los ámbitos) o impresionar por los «guardianes» del saber o del buen gusto.
Existe en efecto una concepción institucionalizada desde hace 50 años de lo que debe ser el arte contemporáneo: Una concepción conceptual y minimalista, elitista y autoritaria, cuyos autores se retroalimentan y se auto-alimentan. Sobre este tema, os animo a leer (aunque sea con el traductor automático de google) el interesante articulo de Pierre Souchaud donde analiza el nuevo academicismo del arte contemporáneo, con sus entramados complejos entre escuelas de arte, artistas, instituciones y galerías. Y una lectura imprescindible para entender la mercantalización del arte es el libro de Annie Le brun: Lo que no tiene precio (editorial Cabaret Voltaire)

Una amiga escultora define la receta de la creación artística por las siguientes proporciones: 1/3 viene de la mente (la idea), 1/3 del corazón (los sentimientos), 1/3 de la mano (la técnica). No se trata de una ecuación rígida: algunas obras podrán tener más de una cosa y menos de otra. Pero es cierto que el arte contemporáneo institucionalizado utiliza casi exclusivamente la primera proporción, a veces la segunda,  y se ha olvidado totalmente de la última.

También es cierto que siempre el arte ha sido el digno reflejo de la sociedad que lo ha producido. Basta darse una vuelta en algunas exposiciones, o mejor aún, en Arco, puro producto mercantil, para ver nuestra sociedad actual perfectamente reflejada. Una sociedad perdida, basado en un individualismo y un egocentrismo exacerbado, sin otros valores que el dinero, el éxito, la superficialidad. Unas obras basadas en la ocurrencia, lo inmediato o la provocación (tan habitual que al final deja de serlo, en una sociedad donde la provocación y la pornografía están en todas partes). Un contenido y un discurso que se centran casi únicamente en saber donde empieza y donde acaba el arte. En ese aspecto, el academicismo del arte de este medio siglo se integra lógica y perfectamente dentro de la historia del arte. Arte que vio su máxima sentencia de pena de muerte, el punto cero de la pintura y la escultura, con las obras de Malevitch (cuadrado blanco sobre blanco)  y de Duchamp (ready-made como el orinal), hace un siglo exactamente.

la fontaine- Marcel Duchamps

La Fuente – Duchamps – 1917

cuadro de Malevitch

Blanco sobre blanco – Malevitch – 1918

En resumen, una obra necesita del espectador para cobrar vida (aunque en eso también hay teorías sobre la autonomía de la obra de arte,  que se vale por si misma y no necesita que nadie la mire). Puede transmitir y provocar emociones, pensamientos, replanteamientos, e incluso rechazo. Pero lo peor que le puede pasar, es dejar indiferente…

arte-contemporaneo

Exposición de cuadros invisibles: Arte o tomadura de pelo ?

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