La
mayoría de las casas de esta parte de la sierra se distribuía
dejando la parte posterior del bajo como bodega
con las lagaretas
para hacer el vino y para guardar la aceituna u otros frutos según
el periodo del año. A la entrada estaban los pesebres
para el mulo, el caballo y alguna cabra. Las cochineras
alojaban al cerdo, siempre presente, que ayudaba al sustento de la familia
gran parte del año. En la primera planta estaba la sala
grande donde había varias alcobas,
que servían de dormitorios. La cocina
se encontraba en la segunda planta y el calor y el humo de su chimenea
abierta servía para ahumar y secar los embutidos que estaban
bajo techo en el sobrado,
el lugar más aireado de la casa. Los corredores
a lo largo de toda la fachada son nota característica: Situados
en el 2º piso, aprovechaban al máximo el sol para secar
mazorcas, higos...